Estamos llamados a vivir cada día nuestro Bautismo, como realidad actual en nuestra existencia. Si logramos seguir a Jesús y permanecer en la Iglesia, incluso con nuestros límites, con nuestras fragilidades y nuestros pecados, es precisamente por el Sacramento en el cual hemos sido convertidos en nuevas criaturas y hemos sido revestidos de Cristo. Papa Francisco, Audiencia 8 de enero de 2014

“El santo Bautismo es el fundamento de toda la vida cristiana, el pórtico de la vida en el espíritu y la puerta que abre el acceso a los otros sacramentos. Por el Bautismo somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo y somos incorporados a la Iglesia y hechos partícipes de su misión”.

En el bautismo nuestras familias de la parroquia presentan sus hijos a la comunidad y hacen público su compromiso de educar a los nuevos bautizados en la vida de fe y de seguimiento a Jesucristo.

REQUISITOS:

  • Que los padres sean cristianos.
  • Libro de Familia. hijo.
  • Fotocopias de DNI de los padres y los padrinos. 

“El Señor, habiendo amado a los suyos, los amó hasta el fin. Sabiendo que había llegado la hora de partir de este mundo para retornar a su Padre, en el transcurso de una cena, les lavó los pies y les dio el mandamiento del amor ( 13,1-17). Para dejarles una prenda de este amor, para no alejarse nunca de los suyos y hacerles partícipes de su Pascua, instituyó la Eucaristía como memorial de su muerte y de su resurrección y ordenó a sus apóstoles celebrarlo hasta su retorno”

Es la Eucaristía, la fuente de vida espiritual de la Parroquia, por ello, en el Cabecera municipal como en las diversas veredas de la Parroquia; los sacerdotes y ministros construyen la comunidad a través de las celebraciones periódicas de la Eucaristía.

De igual modo, en el oratorio del templo parroquial, siempre está expuesto el santísimo, el amigo que nos invita a encontrarnos con él.

REQUISITOS:

  • Partida de bautismo.
  • Inscripción y participación en la catequesis, según los tiempos y modos. Se realiza anualmente entre marzo a noviembre.

La confirmación es uno de los sacramentos de la Iglesia. Junto con el Bautismo y la Eucaristía constituye el conjunto de “los sacramentos de la iniciación cristiana”, es decir, sacramentos cuya recepción es necesaria para la plenitud de la gracia que recibimos en el Bautismo. La confirmación une más íntimamente a la Iglesia y enriquece con una fortaleza especial del Espíritu Santo, y con ello quienes la reciben quedan obligados a difundir y defender la fe a través de la palabra y las obras, como verdaderos testigos de Cristo.

“La preparación para la Confirmación debe tener como meta conducir al cristiano a una unión más íntima con Cristo, a una familiaridad más viva con el Espíritu Santo, su acción, sus dones y sus llamadas, a fin de poder asumir mejor las responsabilidades apostólicas de la vida cristiana. Por ello, la catequesis de la Confirmación se esforzará por suscitar el sentido de la pertenencia a la Iglesia de Jesucristo, tanto a la Iglesia universal como a la comunidad parroquial”.

Es en nuestro país, el momento de madurez cristiana; el creyente de manera voluntaria y más libre asume por la consagración con el óleo santo, una vida más activa en la comunidad.

REQUISITOS:

  • Tener al menos 14 años cumplidos para el momento del Sacramento.
  • Partida de Bautismo.
  • Inscripción y participación en la catequesis, según los tiempos y modos. Se realiza anualmente entre marzo a noviembre.

Fecha de celebración.  Generalmente en el mes de noviembre; en el templo parroquial pues es el Obispo de la Diócesis quien realiza este Sacramento. 

“La alianza matrimonial, por la que un hombre y una mujer constituyen una íntima comunidad de vida y de amor, fue fundada y dotada de sus leyes propias por el Creador. Por su naturaleza está ordenada al bien de los cónyuges, así como a la generación y educación de los hijos. Entre bautizados, el matrimonio ha sido elevado por Cristo Señor a la dignidad de sacramento”.

El matrimonio en la vida parroquia, permite hacer público y más cierto el amor de una pareja y su compromiso en la construcción de una familia. Y en esta alegría de consolidar su proyecto reciben la bendición de Dios.

REQUISITOS:

  • La pareja de novios interesada debe acudir al despacho parroquial, varios meses antes de la fecha pensada para el matrimonio.
  • Libro de familia de cada uno de los novios.
  • DNI de cada uno de los novios.
  • Actas de Bautismo y confirmación de cada uno de los novios.
  • Taller de Matrimonios, impartido por la Parroquia.

“La gracia primera de este sacramento es una gracia de consuelo, de paz y de ánimo para vencer las dificultades propias del estado de enfermedad grave o de la fragilidad de la vejez. Esta gracia es un don del Espíritu Santo que renueva la confianza y la fe en Dios y fortalece contra las tentaciones del maligno, especialmente tentación de desaliento y de angustia ante la muerte (cf. Hb 2,15)”.

«¡Sanad a los enfermos!» (Mt 10,8). La Iglesia ha recibido esta tarea del Señor e intenta realizarla tanto mediante los cuidados médicos y asistenciales que proporciona a los enfermos, como por la oración de
intercesión con la que los acompaña. Santiago apóstol, en una carta que se recoge en las Sagradas Escrituras escribe: «¿Está enfermo alguno de vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y le unjan con óleo en el nombre del Señor. Y la oración de la fe salvará al enfermo, y el Señor hará que se levante, y si hubiera cometido pecados, le serán perdonados» (St 5,14-15).

De manera particular este sacramento se refuerza, con la Comunión a los enfermos que se realiza en nuestra cabecera municipal todos los martes en horas de la mañana.

REQUISITOS:

  • Ser bautizado.
  • Tener alguna dolencia, malestar, o quebranto de salud.
  • Si el estado de salud lo permite asistir a la misa de las 6:30 p.m. del último sábado de mes; al final de esta se imparte la unción.
  • Siempre y cuando las condiciones lo permitan, los sacerdotes irán a los hogares dónde haya enfermos que ellos expresamente soliciten este sacramento.

“El proceso de la conversión y de la penitencia fue descrito maravillosamente por Jesús en la parábola llamada “del hijo pródigo”, cuyo centro es “el padre misericordioso” (Lc 15,11-24): la fascinación de una libertad ilusoria, el abandono de la casa paterna; la miseria extrema tras haber dilapidado su fortuna; la humillación profunda de verse obligado a apacentar cerdos, y desear alimentarse de las algarrobas que comían los cerdos; la reflexión sobre los bienes perdidos; el arrepentimiento y la decisión de declararse culpable ante su padre, el camino del retorno; la acogida generosa del padre; la alegría del padre: todos estos son rasgos propios del proceso de conversión. El mejor vestido, el anillo y el banquete de fiesta son símbolos de esta vida nueva, pura, digna, llena de alegría que es la vida del hombre que vuelve a Dios y al seno de su familia, que es la Iglesia”.

Como Iglesia en continuo camino de perfección que se reconoce pecadora y sin embargo llamada la penitencia, es uno de los sacramentos que mejor edifica nuestra parroquia desde la interioridad de cada persona.

A pesar de que el Bautismo borra todo pecado, nos hace hijos de Dios y dispone a la persona para recibir el regalo divino de la gloria del Cielo, sin embargo en esta vida quedamos aún expuestos a caer en el pecado; nadie está eximido de tener que luchar contra él, y las caídas son frecuentes. Jesús nos ha enseñado a rezar en el Padrenuestro: «Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden», y esto no de vez en cuando, sino todos los días, muy a menudo. El apóstol
San Juan dice también: «Si decimos: ‘no tenemos pecado’, nos engañamos y la verdad no está en nosotros» (1 Jn 1,8). Y a los cristianos de primera hora en Corinto, san Pablo exhortaba: «En nombre de Cristo os rogamos: reconciliaos con Dios» (2 Co 5, 20).

REQUISITOS:

  • Ser bautizado.
  • Los sacerdotes de la parroquia en cualquier momento le atenderán para este sacramento. De manera más inmediata, antes o después de las Eucaristías programadas en el templo parroquial y las veredas.

“Fue Cristo quien eligió a los Apóstoles y les hizo partícipes de su misión y su autoridad. Elevado a la derecha del Padre, no abandona a su rebaño, sino que lo guarda por medio de los Apóstoles bajo su constante protección y lo dirige también mediante estos mismos pastores que continúan hoy su obra (Prefacio de Apóstoles I: Misal Romano). Por tanto, es Cristo “quien da” a unos el ser apóstoles, a otros pastores (cf. Ef. 4,11). Sigue actuando por medio de los obispos (cf. LG 21)”

En la Iglesia Católica, es propio para los varones, desde un llamado a un servicio más cercano a Jesús, formarse para el sacerdocio. Llamado que se discierne y purifica luego de varios años de formación en un Seminario o Comunidad Religiosa.

De la misma manera, en nuestra iglesia se da un llamado a la vida religiosa para hombres y mujeres. Sin llegar a ser sacerdotes se consagran en el Seguimiento de Jesús desde la pobreza, la castidad y la obediencia.

Oremos al padre para que mande más servidores a su Iglesia. Más pastores a su pueblo.

REQUISITOS:

  • Ser bautizado y tener la confirmación.
  • Discernir previamente con alguno de los sacerdotes las inquietudes vocacionales
  • Ser aceptado para seguir una formación en filosofía y teología, de al menos 8 años.

“Todos los sacramentos, principalmente los de la iniciación cristiana, tienen como fin último la Pascua definitiva del cristiano, es decir, la que a través de la muerte hace entrar al creyente en la vida del Reino. Entonces se cumple en él lo que la fe y la esperanza han confesado: “Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro”.

Si bien, las exequias, no son un sacramento, es una de las instancias más importantes en las cuales nuestra comunidad parroquial y las familias de La Macarena se encuentran para dar gracias al Padre, por sus familiares y amigos difuntos. Oración de la iglesia que asegura un buen tránsito al Cielo de nuestros hermanos y de la misma manera una mejor vivencia del duelo que deja la partida de un ser querido.

REQUISITOS:

  • Acta de defunción
  • Definir con los sacerdotes, o la secretaria del despacho el horario de la celebración.